Iztaccihuatl era princesa que se enamoró de popocatépetl, uno de los guerreros de su padre. Éste último envió a su amor a na batalla prometiéndole entregarle a su hija si regresaba victorioso. Tiempo después el guerrero regresó, reicibiendo honores por su victoria, sin empargo, su amor se dio por acabado ya que la princesa había muerto de tristeza pensando que Popocatépetl había caído en combate.
Con el corazón roto ordenó construir una gran tumba ante el sol, amontonando diez cerros para formar una gigantesca montaña; desconsolado la cargó hasta recostarla en su cima, mientras el joven guerrero tomando una antorcha humeante, se arrodillaba a su lado velando el sueño eterno de su amada, mientras la nieve cubría sus cuerpos.
Desde entonces permanentecen juntos y... silenciosos.